La apasionante aventura de la educación

La pedagogía es la ciencia que estudia la educación y los procesos que la rigen. Como toda ciencia no emite verdades inmutables sino que postula teorías en base a una serie de datos observados de la realidad a estudio. Estas teorías generalmente vienen a completar, reinterpretar, reformular o incluso contradecir las existentes con anterioridad. Tras cada una de estas nuevas y viejas teorías se atrincheran pedagogos y profesionales de la educación que defienden a ultranza sus postulados mientras miran con recelo el de los demás.

No pasa una generación sin que al menos un par de nuevas tendencias hagan acto de aparición ocupando el estandarte de la modernidad frente al inmovilismo.

No es mi intención entregarme por entero a ninguna de estas teorías, ni mostrarme como más o menos moderno en cuanto a la metodología docente. Soy más bien de los que tratan de estar al día de las teorías que circulan por el mundo de la educación, sin lanzarme a los brazos de la primera que pase por delante. Sabiendo, para más inri, que es más que probable que en unos años acaben pasando de moda o se vean superadas o reinterpretadas por una o varias teorías que le roben el turno de la modernidad.

Sería, por otro lado, un error, pasar por alto los beneficios que las nuevas tendencias pueden aportar al proceso de enseñanza-aprendizaje. Es indudable que, cada día, mejora nuestro conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro y de los procesos que intervienen en la incorporación de nuevos aprendizajes y, por tanto, cada vez estamos más cerca del planteamiento idóneo para la consecución de este objetivo.

La teoría de las inteligencias múltiples, el enfoque colaborativo del aprendizaje, los beneficios de la co-evaluación y auto-evaluación, el nuevo rol del profesor-guía... Todos estos son conceptos que debemos ir incorporando a nuestra realidad educativa sin que ello suponga relegar al olvido de forma radical todo lo que se ha hecho hasta ahora. La repetición, la práctica continuada, el uso de dictados y redacciones no dejan de ser excelentes recursos para el desarrollo integral de nuestros alumnos.

Es, por todo ello, necesaria, una actitud crítica y abierta a los cambios, al tiempo que consciente de que no todo es bueno por el mero hecho de ser nuevo.

La educación es, a pesar del estigma social - o precisamente por ello -, una realidad en constante evolución que requiere de mentes ávidas en constante reciclaje.

Bienvenidos a la apasionante aventura de la enseñanza.

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